De diferente manera,este año he perdido personas.Personas.
Perdí a mi querida profesora de inglés,una gran amiga realmente.Semanas antes recibí un correo suyo en el que me comunicaba que tenía un tumor muy avanzado y que había tomado la decisión de hacer nada evitando así,ser una carga para las personas con las que vivía en ese momento.Absolutamente conmovida le contesté que la admiraba profundamente por haber sido capaz de tomar esa complicada decisión.Algo dentro de mí se removió...Los miles de kilómetros que nos separaban me dejaban atada de pies y manos.Me hizo pensar en la calidad humana,en la infinita generosidad más allá del afán de vivir a cualquier precio.Recibí la noticia de su muerte echando de menos un último abrazo,sus ojos azules y su dulce voz...Sé que me adoraba desde que yo era una bebé.Además de inglés,me enseñó otras muchas cosas y fué ella la que despertó algunas de mis pasiones.Siempre me animó a dedicar todo mi tiempo a las palabras.Ensalzaba mis supuestas cualidades tanto que conseguía hacerme sonrojar fácilmente.Le irritaba mi dejadez y mi distracción en lo superfluo.Recuerdo que cuando descubrí el dibujo y más tarde la pintura provoqué en ella una mezcla de sentimientos entre la alegría y la frustración porque pensaba que los colores terminarían apartándome de las letras.Pero al final,sólo ella entendió que las letras siempre han sido la obscuridad y la tristeza,lo profundo,mientras la pintura es la alegría,la calma,mi descanso...Me llamaba Pet y jamás la olvidaré.
También he perdido a dos de mis mejores amigos.Ellos no han muerto,pero ¿acaso hay alguna diferencia? Si la hubiese,creo que incluso sería peor.Ambos estuvieron en mi vida veinte años.Una se alejó al tener un hijo y el otro...ni siquiera lo sé.Siempre he respetado la voluntad de las personas y jamás he pretendido restar ni un ápice de libertad.Aún así no he aprendido,todavía,a evitar sentir tristeza porque el cariño permanece intacto y ya no hay ocasión para demostrarlo.Imagino,desde aquí,que sus vidas llevarán tanto ruido que no se habrán percatado,aún,de mi ausencia,pero en la mía,que cada vez hay más silencio,si se nota la de ellos.
Después del verano,una compañera de trabajo también se marchó.La vida es jodidamente puñetera y la naturaleza dura y cruel.Conocí aquella noche la unión que se siente cuando un grupo de personas sienten lo mismo.Una unión poderosa,inquebrantable que nos hizo más fuertes ante la muerte y ante la vida.
El vacío que dejan los que se marchan no es sustituible.En un lugar dentro de nosotros les hacemos un hueco único para llevarles siempre en nuestros recuerdos y pensamientos.
Tuve otras sacudidas no menos traumáticas.Siempre entre la vida y la muerte.El ingreso de mi madre y la posterior intervención me sirvió para verme,de nuevo,alejada de ella para poder soportar el miedo que sentía si pensaba que la podía perder para siempre.La noche siguiente a la intervención la pasé junto a ella en el hospital.Por un instante y mientras ella dormía,imaginé en lo que ella pensaría y sentiría si supiese las veces que he jugado,conscientemente,con mi vida llevándola al límite.En el placer y la libertad que he sentido en esos minutos.¿Habría sentido el mismo miedo que yo si pensaba perderla?¿Habría entendido mi necesidad innata de estar en el borde para poder recuperar mi centro?No.No.La mayoría de las personas no son tan conscientes de sus vidas ni de sus muertes.
Al tiempo,a una muy querida amiga le diagnosticaron un cáncer tremendo y por casualidad o no,yo fuí la primera en saberlo,antes incluso que ella.En aquel instante brutal me ví superada,absolutamente desbordada,tanto que cinco meses después,estoy segura que algo dentro de mí se ha quedado "tocado".
Cada vez que voy a verla me da lecciones de valentía,de fuerza,de coraje y yo me siento tan pequeña a su lado...La miro y es muy difícil no dar señales de espanto ante la imagen que ofrece,pero ella siempre me regala su sonrisa,su agradecimiento.Dice que está en deuda conmigo y yo le tomo el pelo advirtiéndola que es mejor que no me invite a comer.Hablamos,cuando puede,de la vida.Ella me cuenta o me escribe en su pizarra todo lo que aprende de quimio y radio.Parece que estamos haciendo un master juntas.Yo le cuento las cosas del trabajo,los chismes,mis problemas y la regaño por haberme dejado tan sola y ella se rie,como puede,y me recuerda que siempre seremos Zipi y Zape.Algún día todo este horror terminará para ella y volverá a vivir como desea.Tengo ganas de verla de nuevo,como antes y por supuesto,no olvido mi promesa...dejaré de fumar en cuanto me sienta con ánimo.
Ella ha cambiado.Creo que las personas entienden a sus semejantes cuando viven o tienen las mismas,o parecidas,circunstancias.Entonces su comprensión se hace más grande.Mientras no sea así es inútil tratar de explicar cosas que el otro no ha conocido nunca porque por mucho que te esfuerces,nunca conseguirás transmitir la idea auténtica.Por eso,ella ahora me entiende mejor,porque ella tampoco es normal ahora.
El ser humano es frágil por naturaleza.Si dejase de creerse dueño del planeta y tuviese más presente lo que más cerca tiene,lo básico y lo esencial,la vida sería mucho más sencilla.Mi querida amiga ha aprendido a distinguir lo que es importante y lo que no.Ha descubierto que la vida no se llena de ropa,de coches,de casas,ni siquiera de personas,que la vida se llena de sentimientos y sensaciones.
Yo también he aprendido.Tanta pérdida me ha demostrado que nada es para siempre y lo que hoy tenemos,se irá mañana.No somos dueños de nada,ni de nadie,ni siquiera de nuestra propia vida...Pero me queda por aprender porque me cuesta aceptar la pasividad de los que se alejan y hacen de los años compartidos estiércol.